viernes, 1 de marzo de 2013

Adoración Al Santísimo Sacramento, para celebrar en comunidad con motivaciones del Documento de Aparecida



TU ERES NUESTRO UNICO SEÑOR...ANTE TU PRESENCIA, TODA RODILLA EN EL CIELO Y LA TIERRA SE DOBLARA!!!

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Adoración Al Santísimo Sacramento,
para celebrar en comunidad
con motivaciones del Documento de Aparecida





A.- PREPARACIÓN DE LA ADORACIÓN

Materiales:
·                    Hojas de canto
·                    Custodia

Ambientación:
·      Es necesario poner las bancas o sillas de frente al altar y no alrededor. La idea es poder mirar y contemplar al Santísimo Sacramento.
·      Conviene que las luces de la capilla estén bajas para destacar la custodia  y los cirios encendidos sobre el altar.

Personas:
·        Un animador(a)
·        Celebrante.

B.- DESARROLLO DE LA ADORACIÓN



HIMNO: Cristo ayer y Cristo hoy

SALUDO Y PALABRAS DEL CELEBRANTE

V/      La gracia y la Paz del Señor Jesucristo esté con todos ustedes

R/        Y con tu Espíritu

Nos hemos reunidos porque queremos contemplar a Jesús en la Eucaristía y pedirle a él en esta mañana que nos ayude a ser los discípulos misioneros que nuestra Iglesia necesita.

Discípulos misioneros centrados en la Eucaristía, que se dejan iluminar por la Palabra del Señor, viviendo la espiritualidad del Buen Samaritano  y acogiendo la invitación de nuestro Maestro, el Señor Jesús, de ir y anunciar la Buena Noticia de la Salvación a nuestro Pueblo para que en Él tenga vida.  Adoremos a Jesús el Señor, en su presencia Eucarística.

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO

Se lleva al altar la Hostia Consagrada para ser expuesta en la Custodia.

CANTO: Señor te Adoramos

MOTIVACIÓN: La alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos los hombres y mujeres heridos por las adversidades; deseamos que la alegría de la buena noticia del Reino de Dios, de Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, llegue a todos cuantos yacen al borde del camino, pidiendo limosna y compasión (cf. Lc 10, 29-37; 18, 25-43). La alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio. La alegría del discípulo no es un sentimiento de bienestar egoísta sino una certeza que brota de la fe, que serena el corazón y capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios. Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo.
 (D.A. 29)

SILENCIO


CANTO: Te adoramos Señor

LA EUCARISTÍA

El discípulo misionero, es aquél que ha hecho de la Eucaristía el centro de su vida.

1 Cor 11,23-26 / De la Carta de San Pablo a los Corintios
Porque yo recibí del Señor lo que os transmití: que el Señor Jesús, la noche en que era entregado, tomó pan, dando gracias, lo partió y dijo: “Este es mi cuerpo que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.” Asimismo tomó el cáliz después de cenar, diciendo: “Esta copa es la nueva Alianza de mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo  en memoria mía.”  Pues cada vez que comáis este pan y bebáis de este cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga.

Palabra de Dios.

SILENCIO

ORACIÓN

CANTO: Oh Cristo Señor Jesús
Lector 1: del Documento de Aparecida
Encontramos a Jesucristo, de modo admirable, en la Sagrada Liturgia. Al vivirla, celebrando el misterio pascual, los discípulos de Cristo penetran más en los misterios del Reino y expresan de modo sacramental su vocación de discípulos y misioneros. La Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Vaticano II nos muestra el lugar y la función de la liturgia en el seguimiento de Cristo, en la acción misionera de los cristianos, en la vida nueva en Cristo, y en la vida de nuestros pueblos en Él.
La Eucaristía es el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo. Con este Sacramento Jesús nos atrae hacia sí y nos hace entrar en su dinamismo hacia Dios y hacia el prójimo. Hay un estrecho vínculo entre las tres dimensiones de la vocación cristiana: creer, celebrar y vivir el misterio de Jesucristo, de tal modo, que la existencia cristiana adquiera verdaderamente una forma eucarística. En cada Eucaristía los cristianos celebran y asumen el misterio pascual, participando en él. Por tanto, los fieles deben vivir su fe en la centralidad del misterio pascual de Cristo a través de la Eucaristía, de modo que toda su vida sea cada vez más vida eucarística. La Eucaristía, fuente inagotable de la vocación cristiana es, al mismo tiempo, fuente inextinguible del impulso misionero. Allí el Espíritu Santo fortalece la identidad del discípulo y despierta en él la decidida voluntad de anunciar con audacia a los demás lo que ha escuchado y vivido.  (D.A. 250-251)
SILENCIO

ORACIÓN

CANTO:  Ven Oh Santo Espíritu

LA PALABRA

El  discípulo misionero también hace de la palabra de Dios luz para sus pasos

2 Cor. 4,1-9 / De la Carta de San Pablo a los Corintios

Por esto, misericordiosamente investidos de este ministerio, no desfallecemos. Antes bien, hemos repudiado el silencio vergonzoso no procediendo con astucia, ni falseando la Palabra de Dios; al contrario, mediante la manifestación de la verdad nos recomendamos a nosotros mismos a toda conciencia humana delante de Dios. Y si todavía nuestro Evangelio está velado, lo está para los que se pierden,  para los incrédulos, cuyo entendimiento cegó el dios de este mundo para impedir que vean brillar el resplandor del Evangelio de la gloria de Cristo, que es imagen de Dios. No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por Jesús. Pues el mismo Dios que dijo: De las tinieblas brille la luz, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo.  Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros.  Atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados.  

Palabra de Dios.

SILENCIO

CANTO:  Alaben al Señor

Lector 2:  Del Documento de Aparecida

Se hace, pues, necesario proponer a los fieles la Palabra de Dios como don del Padre para el encuentro con Jesucristo vivo, camino de “auténtica conversión y de renovada comunión y solidaridad”. Esta propuesta será mediación de encuentro con el Señor si se presenta la Palabra revelada, contenida en la Escritura, como fuente de evangelización. Los discípulos de Jesús anhelan nutrirse con el Pan de la Palabra: quieren acceder a la interpretación adecuada de los textos bíblicos, a emplearlos como mediación de diálogo con Jesucristo, y a que sean alma de la propia evangelización y del anuncio de Jesús a todos. Por esto, la importancia de una “pastoral bíblica”, entendida como animación bíblica de la pastoral, que sea escuela de interpretación o conocimiento de la Palabra, de comunión con Jesús u oración con la Palabra, y de evangelización inculturada o de proclamación de la Palabra. Esto exige, por parte de obispos, presbíteros, diáconos y ministros laicos de la Palabra, un acercamiento a la Sagrada Escritura que no sea sólo intelectual e instrumental, sino con un corazón “hambriento de oír la Palabra del Señor” (Am 8,11).
SILENCIO
ORACIÓN
CANTO: Tengo sed de Ti
LA MISIÓN

El discípulo misionero acoge la invitación de su Señor y sale para hacer discípulos de Jesucristo y Bautizarlos en el Nombre del Padre y del Hijo

Mt. 28,16-20 / Del Evangelio de San Mateo

Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.  Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.  Jesús se acercó a ellos y les habló así: « Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.  Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,  y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. »

Palabra de Dios.

SILENCIO

CANTO:  Cristo Jesús, fuego de abraza

Lector 3:  Del Documento de Aparecida

En el encuentro con Cristo queremos expresar la alegría de ser discípulos del Señor y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio.  Ser cristiano no es una carga sino un don: Dios Padre nos a bendecido en Jesucristo su Hijo, salvador del mundo.  (D.A. 28)

Anunciamos a nuestros pueblos que Dios nos ama, que su existencia no es una amenaza para el hombre, que está cerca con el poder salvador y liberador de su Reino, que nos acompaña en la tribulación, que alienta incesantemente nuestra esperanza en medio de todas las pruebas. Los cristianos somos portadores de buenas noticias para la humanidad y no profetas de desventuras (D.A. 30)

En la generosidad de los misioneros se manifiesta la generosidad de Dios, en la gratuidad de los apóstoles aparece la gratuidad del Evangelio. (D.A. 31)

SILENCIO

ORACIÓN

CANTO:  De noche iremos de noche

LA SOLIDARIDAD

El discípulo misionero vive en la Espiritualidad del Buen Samaritano

Lc. 10,25-37 /Del Evangelio de San Lucas

Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: « Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna? »  El le dijo: « ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees? »  Respondió: « Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. »  Díjole entonces: « Bien has respondido. Haz eso y vivirás. »  Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: « Y ¿quién es mi prójimo? »  Jesús respondió: « Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto.  Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo.  De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo.  Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión;  y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.  Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva."  ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores? »  El dijo: « El que practicó la misericordia con él. » Díjole Jesús: « Vete y haz tú lo mismo. »

Palabra de Dios

SILENCIO

CANTO:  Misericordias


Lector 4:  Del Documento de Aparecida

Nuestra fe proclama que “Jesucristo es el rostro humano de Dios y el rostro divino del hombre”. Por eso “la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza. Esta opción nace de nuestra fe en Jesucristo, el Dios hecho hombre, que se ha hecho nuestro hermano (cf. Hb 2, 11-12). Ella, sin embargo, no es ni exclusiva, ni excluyente.
Si esta opción está implícita en la fe cristológica, los cristianos como discípulos y misioneros estamos llamados a contemplar en los rostros sufrientes de nuestros hermanos, el rostro de Cristo que nos llama a servirlo en ellos: “Los rostros sufrientes de los pobres son rostros sufrientes de Cristo”. Ellos interpelan el núcleo del obrar de la Iglesia, de la pastoral y de nuestras actitudes cristianas. Todo lo que tenga que ver con Cristo, tiene que ver con los pobres y todo lo relacionado con los pobres reclama a Jesucristo: “Cuanto lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron” (Mt 25, 40). Juan Pablo II destacó que este texto bíblico “ilumina el misterio de Cristo”. Porque en Cristo el grande se hizo pequeño, el fuerte se hizo frágil, el rico se hizo pobre. (D.A. 392, 393)

SILENCIO

ORACIÓN

CANTO

HIMNO

Adoremos, reverentes,
Al Señor Sacramentado,
Cante el rito del presente,
superior al del pasado.
Nuestros ojos lo contemplan.
Con filial, humilde fe.

Gloria al Padre, gloria al Hijo
y al Espíritu Santo
Al Dios Santo, uno y trino
alabanza y bendición.
Suba al cielo en testimonio,
el incienso del amor.  Amén


ORACIÓN

V/        Les diste Pan del cielo

R/        Que contiene en sí todo deleite

Oremos: 
Dios, que bajo este sacramento admirable
nos dejaste el memorial de tu Pasión: 
Te pedimos nos concedas venerar de tal modo
los sagrados misterios de tu Cuerpo y de su Sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. 
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R/        Amén

Alabanzas de Desagravio
Bendito seas Dios.
Bendito sea su Santo Nombre…
Bendito sea Jesucristo, Verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el nombre de Jesús.
Bendito sea su Sagrado Corazón.
Bendita sea su Preciosa Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la incomparable Madre de Dios, la Santísima Virgen María.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito  sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José su casto Esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

O bien:

V/        Señor de la Paz
R/        Bendito seas Señor

Jesucristo, verdadero Dios
Pan vivo bajado del cielo
Hijo revelador del Padre
Luz del mundo
Cabeza del Cuerpo de la Iglesia
Maestro único
Pastor único
Pastor bueno que das la vida por nosotros
Sacerdote eterno
Rey de las naciones
Señor de los señores
Ascendido a los cielos
Sentado a la derecha del Padre
Sumo sacerdote de los bienes futuros.

RESERVA
CANTO:  Venid Exultemos